
La historia del Puntofijismo – a nuestros criterios – es la historia de una serie de estructuras políticas, institucionales y socioeconómicas, impuesta en Venezuela luego del derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez, consolidadas en la realidad social de nuestra nación, luego su desgasto, y finalmente su colapso bajo el peso de sus propias contradicciones estructurales. La era del puntofijismo exhibió fallas estructurales que no fueron propias de la teoría democrática, pero que a la vez se dieron durante un periodo relativamente democrático. Es en la frase “relativamente democrática” que se encuentra el supuesto dilema. El sistema forjado por ciertos partidos después de 1958, sistema que podemos denominar “Punto Fijo”, fue bipartidista y tomó como su norte la necesidad de forjar un ámbito adecuado para la acumulación de capital en manos privadas, utilizando la renta petrolera para reducir las tensiones entre las clases sociales producto del proceso mismo de acumulación de capital. Colocando las aspiraciones de emancipación de las clases subalternas en un segundo plano – aunque estas mismas aspiraciones fueron la base del discurso político de las elites partidistas - los dirigentes del proyecto puntofijista se dedicaron a representar los intereses del capital criollo y transnacional, creando de esta manera una democracia definitivamente “representativa”, pues actuó en representación de una clase social afluente aunque minoritaria.
Pero algo drástico le sucedió a dicha democracia burguesa, algo que la llevó desde la prosperidad relativa y la pacificación de la mayoría de sus adversarios y la supresión de los conflictos de clases inherentes en el modo de producción que sustentaba, y hacia el derrumbe y el colapso. Para la tercera década del periodo mencionado, este sistema ya mostraba signos de deterioro e inestabilidad, es decir, una crisis estructural de sistema – con múltiples focos económicos, sociales, institucionales e incluso culturales – es decir, la crisis no fue de coyuntura. No solo esta crisis se agudizó con el tiempo, transformando la supuesta “oasis de estabilidad democrática” en América Latina a un vertedero de conflictos y explosiones sociales, producto de las contradicciones en el modo de producción, sino que a su cuarto aniversario, la crisis llevó el sistema a su “implosión”. Aún más preocupante para los defensores y apologistas conservadores dentro y fuera de Venezuela, dicha implosión aseguró la llegada de elementos anti-sistemáticos al poder – irónicamente mediante el mismo método que le concedió legitimidad al difunto sistema: el sufragio popular.
Se puede evidenciar - en la literatura histórica sobre el periodo puntofijismo - una variedad de herramientas teóricas que fueron empleadas, de varias maneras, para interpretar el auge y el declive del puntofijismo, como también para evaluar el supuesto “fenómeno Chávez”, expresión favorita de los analistas conservadores para aludir a la Revolución Bolivariana y su impacto tanto en Venezuela como en Nuestramérica. Lamentablemente, existen pocas interpretaciones que enfoquen sus esfuerzos analíticos en la problemática de la lucha de clases como elemento primordial en el desarrollo de los eventos que culminaron con el colapso del sistema puntofijista. Seguramente, existen interpretaciones de ciertos sectores de la izquierda venezolana sobre la crisis del puntofijismo que se fijan en el aspecto de las luchas de clases y las contradicciones en el sistema económico, produciendo argumentos instrumentalistas sobre el estado, economicistas sobre la sociedad en general, y anti-imperialistas sobre el ámbito internacional, que aunque dispongan de varios elemento útiles para la reflexión, no son suficientes para visualizar adecuadamente lo complejo, multidimensional e interrelacionado que fueron los factores políticos, económicos y sociales que crearon el sistema puntofijista, y que luego sepultaron el mismo.
En este ensayo no se evaluará detalladamente el periodo puntofijista, ni su crisis, ni la victoria de los elementos progresistas dentro del Polo Patriótico encabezado por el actual Presidente de la República, sino la utilidad de ciertas herramientas teóricas gramscianas como la “Hegemonía”, el “Bloque Histórico” y la “Crisis Orgánica”, para evaluar el periodo puntofijista. En particular, se pretende utilizar un “arco” histórico, comenzando con el periodo de consolidación del proyecto puntofijista, pasando por la crisis y colapso del sistema mencionado, y finalizando con el periodo Bolivariano, para argumentar que la sociedad venezolana en primera instancia sí posee, desde el periodo Puntofijista, la sofisticación necesaria para construir una “hegemonía” de las clases dominantes. Luego se evaluará la viabilidad del concepto de Crisis Orgánica como herramienta interpretativa del declive del puntofijismo, y finalmente la necesidad de las concepciones del teórico sardo en el proceso de revolución y transformación que se está dando, actualmente, en la Venezuela Bolivariana.