



De los Ptolomeos a los Oficiales Libre
Breve Guía Histórica de Egipto
331 a. C. - 1981 d. C.




Cuando pensamos en los orígenes de la civilización humana, quizás una de las primeras imágenes que llega instintivamente a nuestras mentes es la de las tres pirámides de El Guiza, las de la cuarta dinastía del período dinástico temprano. En realidad, la civilización humana ya poseía siglos y milenios de existencia antes de la unificación de Egipto, e incluso la civilización mesopotámica ya había iniciado antes, durante el período predinástico egipcio. Adicionalmente, aunque llegaron a ser grandes civilizaciones un poco después del inicio de la civilización egipcia, las civilizaciones chinas e hindú igualmente se formaron de manera independiente, sin influencias significativas de otras civilizaciones (como la helénica en Europa, por ejemplo).
No obstante, nuestro énfasis en la civilización egipcia como origen civilizatorio de la raza humana, está totalmente justificado. Los antiguos egipcios representan un desarrollo sociohistórico bastante inédito e impresionante, en comparación con el resto de la historia humana, por lo cual se entiende su centralidad en el pensamiento humano sobre su propia existencia.
En Egipto, existe la primera construcción humana a gran escala en piedra tallada, y no nos referimos a las pirámides de Guiza (inicia en el año 2600 a. C.), sino las de Zoser, de la tercera dinastía (inicia 2670 a. C.). El grado de desarrollo tecnológico, social y cultural que se evidencia en el antiguo Egipto no cesa de impresionar al resto de la humanidad, aun cinco mil años después de su incepción. Muchos han avanzado teorías sobre cómo fueron construidas las pirámides de Guiza, pero aún no sabemos a ciencia exacta, cómo cortaron y trasportaron piedras que pesan hasta más de 50 toneladas, con el grado de precisión que obviamente estas demuestran.
Aunque se menciona con mucho menos frecuencia que las pirámides de Guiza, tampoco logramos comprender cómo los murales de los templos de Luxor mantienen sus colores de manera tan clara y vívida, como si fuera que la pintura fue aplicada apenas seis mesas atrás, en vez de más de tres mil doscientos años. Todos hemos visualizado la cara del Faraón Ramsés II, pero aún no estamos claros sobre los complicados procesos químicos que permiten mantener el cuerpo humano de manera intacta, por más de tres milenios. En pocas palabras, la civilización egipcia no es solamente una de las primeras, sino quizás también es una de las más enigmáticas y llamativas de la historia humana.
Ahora bien, es importante precisar que no existió un solo “Egipto”, sino varios. El Egipto faraónico fue radicalmente diferente al Egipto helénico, o el romano e incluso el bizantino. Seguidamente, el Egipto islámico – el que de una manera u otra aún existe – incluye líderes tan profundamente diferente como ṬūlÅ«n, Salah al-Din, Baibars, Mohammad Ali y Gamal Abdel Nasser. A pesar de esta gran diversidad, existen varios “hilos” que unen a todos estos “Egiptos”, en una sola versión universal, más allá de los distintos idiomas, religiones y expresiones culturales: el río Nilo, y sus fértiles tierras. El río más largo del mundo ha definido la existencia de los egipcios quizás más que cualquier otro elemento geográfico, o proceso sociohistórico, invasión o revolución. A lo largo de los milenios, han cambiado las culturas, las religiones y los idiomas, incluso hasta la composición étnica de los habitantes, pero la relación integral y esencial entre el Nilo y el egipcio se mantiene, a lo largo de los últimos ocho o nueve milenios.
Quizás el único cambio significativo y reciente que ha sufrido el Nilo fue la construcción de la Presa Alta de Asuán, durante la presidencia de Gamal Abdel Nasser, entre los años 1960 y 1970. Antes de que se construyera la Gran Presa, las inundaciones anuales del Nilo a finales del verano se mantuvieron en gran medida y sin verdaderos obstáculos desde su cuenca de drenaje de África Oriental, y hasta el delta en el mediterráneo, durante por lo menos los últimos cien o doscientos milenios. Estas inundaciones traen cada año aguas altas con nutrientes y minerales naturales que enriquecen el suelo fértil a lo largo de su llanura aluvial y del delta. Esta previsibilidad había hecho que el valle del Nilo fuera ideal para la agricultura desde la antigüedad, y es la razón principal de la formación de la civilización egipcia en donde efectivamente se formó.
Para efectos de comprender a Egipto y su historia pos-faraónica – el propósito principal de este libro – necesitamos primeramente un poco de perspectiva geográfica/histórica, quizás como un breve “perfil país”. Egipto se encuentra en el extremo noreste del continente africano y tiene una superficie total de aproximadamente 995.450 km2. Limita al norte con el mar Mediterráneo, al este con la Franja de Gaza, la Palestina ocupada y el mar Rojo, al sur con Sudán y al oeste con el Estado de Libia. El terreno egipcio consiste en una vasta meseta desértica que se extiende de su extremo oriental a su occidental, pero interrumpida por el valle y el delta del Nilo.
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